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Daniel Cárdenas
Lara
En el valle de
México se asienta
una de las
metrópolis más
grandes del mundo:
la Ciudad de México
y su área
metropolitana
comprendida por el
Distrito Federal,
varios municipios
del Estado de México
y un municipio del
Estado de Hidalgo.
Fundada en el año de
1325 por los aztecas
sobre una superficie
lacustre la cuenca
desecada del lago de
Texcoco la ciudad ha
venido registrando
un lento pero muy
marcado hundimiento
al transcurrir del
tiempo.
Este inmenso centro
de población se
abastece de recursos
hídricos cada vez
más escasos a través
de una intrincada
red de tuberías
subterráneas y cuyo
principal
abastecedor el es
sistema Cutzamala.
El paulatino
hundimiento de la
Ciudad genera la
ruptura de éstas
tuberías ocasionando
la socavación del
suelo de la ciudad
resultando en
mayores
hundimientos.
La sobre explotación
de los mantos
freáticos sobre los
que se asienta la
ciudad son una de
las causas de dicho
hundimiento. Lejos
del gran costo
económico que
implica el llevar
agua potable a la
ciudadanía, el
reparar las fugas en
el sistema y el
fomentar una cultura
de ahorro del agua;
hay otro gran
problema: el
ocasionado por las
aguas residuales
aunado a los
fenómenos
meteorológicos.
La mayor parte del
agua potable que
ingresa a la cuidad
para satisfacer las
necesidades humanas
e industriales, sale
transformada en
aguas negras y
residuales con
altísimos índices de
contaminación. El
desmedido
crecimiento de la
mancha urbana y la
falta de visión para
la planeación a
futuro; han
ocasionado que las
redes de drenaje se
vean saturadas y el
mismo problema que
sufren las redes de
agua potable por el
hundimiento de la
ciudad; también lo
presentan las redes
del drenaje pero con
un doble problema
consistente en la
contaminación del
subsuelo y los
mantos freáticos.
Si a lo anterior le
sumamos la falta de
cultura general de
la ciudadanía que
tira basura en las
calles asolvando con
ello la red de
alcantarillado es
lógico que cando se
presenta una
tormenta; el sistema
hidráulico de la
ciudad colapse y
ocasione grandes
inundaciones
afectando a miles de
habitantes de la
zona metropolitana,
dejando un gran
costo social y
económico a los
gobiernos federal,
estatal y local. El
problema es grave y
además recurrente.
El sistema de
drenaje profundo es
insuficiente para
desalojar el agua
generada en una
contingencia
ambiental; por lo
que es necesario
construir un sistema
adicional al
existente el cual ya
esta en marcha; pero
a la vez se debe dar
el mantenimiento
debido y adecuado a
los sistemas ya
existentes así como
fomentar en la
ciudadanía una
verdadera cultura
ecológica
consistente en por
lo menos dejar de
tirar basura en las
calles.
Hacer una obra de
drenaje de las
características que
requiere una ciudad
como México, cuesta
millones de pesos;
pero son obras
necesarias y
urgentes. Los
gobiernos han
conjuntado esfuerzos
para hacer su parte;
ahora corresponde a
la ciudadanía en
general cuidar el
agua, sembrar un
árbol por lo menos
cada año y evitar
tirar basura en la
calle.
Daniel Cárdenas
Lara.
guante100@hotmail.com
www.danielcardenaslara.blogspot.com |